La metáfora es un mecanismo por el cual un significante (por ejemplo, ratón), al introducirse en determinado contexto (No funciona el ratón del ordenador), sustituye su significado real u originario (‘mamífero roedor’) por otro significado (‘pequeño aparato manual conectado a un ordenador o a un terminal cuya función es mover el cursor por la pantalla para dar órdenes’), denominado sentido figurado. Este segundo significado es distinto del primero, pero entre ellos existe una relación de semejanza: tanto el mamífero roedor como el dispositivo electrónico tienen forma redondeada, son pequeños, habitualmente de color gris, se mueven en zigzag y tienen un largo apéndice (la cola y el cable, respectivamente).

LAS RELACIONES DEL SIGNIFICADO Y EL SIGNIFICANTE…
Cuando empleamos ratón para referirnos a la pieza del ordenador, nosotros ya no percibimos la similitud que encontró, sin duda, quien utilizó por primera vez esta metáfora: fue Douglas Engelbart, el inventor de este dispositivo, que lo llamó mouse (‘ratón’) por su forma; se trata, pues, de una metáfora que el español toma «prestada» del inglés. A fuerza de repetirse, el nuevo significado se ha incorporado a la palabra, como demuestra el hecho de que constituya la segunda acepción del Diccionario de la Real Academia. Numerosas palabras de nuestro léxico se han formado por un mecanismo de sustitución entre los nombres de dos realidades que presentan algún tipo de semejanza, es decir, son metáforas: gato del coche, vehículo anfibio, congelar los sueldos, amargar el día, cadena montañosa, estilo mariposa de natación, pez espada, boca del metro,etc.